No documentada, pero obra indudable de Juan de Astorga, por testimonios de un fraile contemporáneo del autor y por los rasgos propios de la imagen, sumamente expresiva de estilo, tan suave y tan lírico.
687474703A2F2F7777772E6573746164697374696361736772617469732E636F6D2F65737461646973746963617320677261746973
|
| Estadisticas Gratis |
No documentada, pero obra indudable de Juan de Astorga, por testimonios de un fraile contemporáneo del autor y por los rasgos propios de la imagen, sumamente expresiva de estilo, tan suave y tan lírico.
Extraordinaria talla completa, que representa a María arrodillada en actitud aflictiva e implorante. Desde antiguo viene atribuyendose a Roldán, pero guerda semejanzas con obras de Ocampo (sobretodo con la Virgen del Descendimiento de San Vicente). Se fecha entre 1650-51. Por su aspecto trágico y realista resulta algo desconcertante dentro del panorama penitencial sevillano, pero esto mismo aumenta su singularidad.
Tenía palio de gran riqueza, cuyas caidas son las que hoy posee la Virgen del Valle. Su capilla, llamada también de la Tercena, era la actual de Montserrat. Tenia unos siete grandes puñales y tarjetas alegóricas del significado de cada cuchillo realizados en plata, para la exposición Mater Dolorosa" Fernando Marmolejo realizo una copia de estos basandose en un grabado de 1668 (de los cuales desconozco su paradero). Esta imagen, que se encuentra actualmente en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, es la primera obra de Francisco Romero Zafra para Sevilla. Se ha realizado siguiendo el modelo de la escuela barroca española para las dolorosas de medio cuerpo.
Se asienta sobre una rica peana dorada y con policromía en imitación de carey. El dorado es obra de Rafael Barón.
En 2006, estrenó una diadema y un corazón cincelados en plata de ley por el orfebre Emilio León, dentro de un diseño de rocalla de gran belleza.
Es de destacar en esta imagen el realismo de su mirada que ha conseguido que en los pocos años que lleva en la iglesia tenga una gran cantidad de devotos.
En la trianera parroquia de Santa Ana se conserva una dolorosa de vestir que testimonia la recia expresividad de nuestra vieja escuela escultórica.
Esta imagen es de la primera mitad del XVII, dando un testimonio de la piedad de aquellos años, antes de caer en la excesiva dulcificación y aniñamiento del gusto moderno.
Fue titular de la desaparecida Hermandad de la Tentación de Cristo en el desierto, lo cual le otorga inmenso valor retrospectivo e histórico.
Su titulo resume a otra efigie cuyo paradero se desconoce, encargada en 1634 a Gaspar de Ginés.
Hasta hace poco se veneraba junto al Cristo del Socorro y San Juan componiendo un Calvario, hoy en una de las capillas de la Catedral de Triana, sencilla como siempre ha estado, sin rosarios, sin bordados y sin ningun tipo de joya que la adorne.
Mide 1,52 y es de pasta policromada lo que provoca su blandura o por defecto del modelaje rasgos faciales con asimetrías que no consiguen aminorar tan acendrado carácter.
Esta dolorosa, de autor desconocido realizada en el primer tercio del XVIII, es de candelero con cabeza y manos realizadas en terracota policromada y fue la titular de la Hermandad del Santo Ecce Homo y Nuestra Señora del Camino que procesionaba a partir de 1542 cada Jueves Santo desde la capilla del Hospital de los Santos Martires, en el barrio trianero de San Sebastián, haciendo estación de penitencia como las demás hdades. trianeras a la Parroquia de Santa Ana.
En años posteriores fue decayendo la Hermandad y a raiz de la destrucción de su templo fue trasladada junto al otro titular, el Ecce Homo, a la Iglesia del exconvento de los Remedios para posteriormente ser de nuevo trasladada en este caso a Santa Ana, desapareciendo la Hermandad a principios del siglo XVIII.
Una vez extinguida, el Ecce Homo pasó a San Ildefonso para posteriormente pasar al templo de San Esteban y ser probablemente el hoy titular Cristo de la Salud y Buen Viaje. La dolorosa entonces pasó en 1868 a su actual ubicación en el retablo a la cabecera de una de las naves del Evangelio de la Parroquia de San Nicolas de Bari.
Esta Imagen que conserva el sabor de la antigua imaginería presenta cabeza suavemente ladeada a la derecha con rostro maduro y profundo sentido dramatico clavando su mirada en el cielo, se encuentra arrodillada y con manos cruzadas representando una de las iconografías típicas de esa época como Virgen de los Dolores.
En un altar de la nave lateral derecha de la Iglesia de San Bartolomé nos encontramos a esta dolorosa advocada como Nuestra Señora de la Salvación aunque más conocida como la "Estrellita de San Bartolomé", debido a su gran parecido con la dolorosa de la calle San Jacinto.
Esta dolorosa es una obra anónima antigua, probablemente de la escuela barroca local siendo imagen de candelero de vestir y de metro y medio aproximadamente.
Durante el verano de 1992, hallandose la imagen en el monasterio de las Salesas durante las obras en San Bartolomé sufrió la vandálica acción de un pirómano que le arrojó un bote de gasolina prendiendole fuego y huyendo rápidamente sin que pudiera ser identificado.
Por fortuna los daños eran susceptibles de restauración, restauración que fué realizada por Juan Manuel Miñarro encontrandose al retirar su mascarilla para corregir grietas en sus ensambles un manuscrito en su interior que decía que fué hecha en 1776 por Cristobal Ramos.
Este descubrimiento obligaba a replantear muchas de las hipotesis que antes se formulaban respecto a su autoría tales como si era un modelo, variante del mismo u otro escultor, estilo, fecha y analogías artisticas, etc, todo ello acercandola y referenciandola con la dolorosa de la Estrella.
Tras esa restauración la imagen quedó en perfecto estado, tal como hoy en día la podemos contemplar a los pies del Cristo de las Ánimas, titular de la hermandad de la Alegría.